En el este de Australia son frecuentes las narraciones que hablan de una luz difusa que parece sobrevolar el horizonte, y no son un fenómeno reciente sino que estas historias se remontan a antiguos mitos del folclore aborigen, previos a la llegada de los colonizadores. Estas esquivas y misteriosas manifestaciones han sido bautizadas como luces Min Min, y todavía hoy su causa y naturaleza continúan siendo un misterio por resolver.

Los indígenas australianos afirman que el número de avistamientos se ha multiplicado en los últimos tiempos, en relación directa con la mayor afluencia de extranjeros en la región. También cuentan que ningún hombre que trate de alcanzar una de ellas volverá con vida.

Las Min Min pueden manifestarse de dos maneras, en primer lugar como una luz en forma de disco que parece seguirnos y en segundo lugar como un destello que aparece y desaparece caprichosamente, siempre flotando sobre la línea del horizonte. Suelen ser de un color blanquecino, aunque en ocasiones pueden variar de color entre el rojo y el verde. La intensidad de su brillo puede ser apenas perceptible o llegar a iluminar el suelo que tienen debajo, haciendo que los objetos proyecten sombras nítidas.

Una de las teorías que se barajan es la de la bioluminiscencia, explicándose este fenómeno como un enjambre de insectos que, al contaminarse con unos hongos específicos de la región, adquieren esta luz química. Otra de ellas es la de fenómenos de refracción de la luz del tipo Fata Morgana, cuyo nombre procede de la hermana del legendario Rey Arturo por su naturaleza voluble. Esto se produce por el contraste entre el aire frío y el caliente en momentos de calma, y es el aire frío el que crea una especie de lupa que crea una imagen invertida, siendo muy habitual en zonas como la costa meridional de Sicilia o la gélida Antártida.

 

 

 

Anuncios