Nuestra historia empieza digamos que a finales de los años 40, ya que existen dudas de si ocurrió en 1947 o 1948. Una señal de socorro transmitida en código Morse en un canal dedicado a este tipo de mensajes fue recibido por dos barcos americanos que estaban a la escucha y que navegaban por las inmediaciones del Estrecho de Malaca, situado entre Malasia y la isla indonesia de Sumatra, zona estratégica para el tráfico de mercancias.

El mensaje se envió supuestamente sin identificativo del buque que la realizaba. Varias señales Morse indescifrables siguieron al mensaje, finalizando la transmisión. El mensaje reportaba:

– Toda la tripulación incluido el Capitán están muertos, tumbados en la cubierta y el puente. Me muero.

Con la ayuda de estos barcos y de varias estaciones costeras consiguieron localizar las señales recibidas por medio de sistemas de posicionamiento de ayuda a la navegación por triangulación.

Uno de los barcos era el “Silver Star”, que al estar más próximo, puso rumbo directo hacia la calculada posición. A las pocas horas este barco logró avistar al Ourang Medan, un carguero que parecía ir a la deriva y que no contestaba a las señales acústicas, ni luminosas, ni por radio. El Capitán decidió reunir un grupo de hombres de la tripulación y abordar el barco. Una vez consiguieron subir por la cubierta se encontraron un panorama aterrador, cadáveres de tripulantes estaban esparcidos por la cubierta principal. Todos poseían horribles gestos en sus rostros, algunos con los ojos abiertos, como si hubieran sufrido un terrible final. Mostraban un gran sufrimiento en sus caras y cuerpos agarrotados.

Subieron al puente de gobierno donde encontraron al Capitán y varios oficiales muertos así como al oficial radio agarrado al manipulador Morse de la radio. Pese a las altas temperaturas en el exterior, mientras profundizaban por las bodegas, el equipo de abordaje notaba frío en ciertas zonas. Después de inspeccionarlo, no encontraron nada que les explicara el motivo de aquel desagradable incidente. El Capitán decidió largar un cabo al barco y remolcarlo hacia el puerto más cercano para entregarlo a las autoridades pertinentes.

Cuando empezaron con la maniobra se percataron que empezaba a salir un humo denso de la escotilla de una de las bodegas de carga. Aquello no hacía presagiar nada bueno. De pronto, se produjo una violenta explosión, ordenando el Capitán soltar el cabo de remolque, ya que el Ourang se rompió en 2 y empezó a hundirse hacia las profundidades. En pocos minutos no quedaba nada de aquel barco.

Se realizaron investigaciones posteriormente sobre aquel accidente pero el buque Ourang Medan no se encontraba registrado en ninguna lista de barcos, no había rastro alguno de él. Algunos historiadores e investigadores opinan que aquel barco posiblemente se dedicaba al tráfico ilegal de mercancías hacia la isla de Sumatra. Posiblemente este barco transportaba alguna carga peligrosa sin las condiciones de seguridad necesarias.

Se sospechaba que en la bodega que explosionó, existía una mezcla letal en la carga, potasio y nitroglicerina. Incluso se baraja que pudiera llevar algún tipo de producto químico o gas letal procedente de la conocida Unidad 731. Ya que en aquellos años, en el 1948, el responsable de esta unidad, el microbiólogo Shiro Ishii, estaba ya acogido clandestinamente en EE.UU a cambio de información y conocimientos al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Ishii era una eminencia en la guerra química y bacteriológica. Por lo tanto no es extraña la teoría de que necesitaran un método de transporte de carga de  algunos productos con destino a alguna base americana, y que no levantara muchas sospechas. Nada mejor que utilizar un barco carguero con datos falsos en una zona de gran tráfico marítimo.

Otras teorías asedian la mala fortuna del Ourang, como accidente fortuito provocado en la sala de calderas, desencadenándose en una intoxicación por humos o por altas temperaturas, un golpe de mar que provocara la mezcla de alguna carga sin las suficientes medidas de seguridad o quién sabe quizás se cruzaron con algo que los fulminó de terror…

 

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