A las 19:54 horas del 4 de diciembre de 1977, cuando el Boeing 737 de Malaysian Airlines ya descendía pasando por 4.000 pies hacia la pista 33 de Subang, alguien entró en la cabina de los pilotos por sorpresa. Al Comandante Ganjoor le dio tiempo de comunicarse con los controladores aéreos con la siguiente transmisión: -¡¡Tenemos a un secuestrador desconocido a bordo…!! Así comenzaba el primer secuestro aéreo en la historia de Malaysian Airlines…

Si bien, cada vez que leemos en algún artículo o periódico el nombre de Malaysian Airlines, nuestra mente se traslada instantáneamente hacia los casos del desaparecido Malaysian vuelo MH370 o el trágicamente derribado Malaysian MH17, sobre los cielos de Ucrania.

Hoy viajaremos de nuevo a las entrañas de esta ya “maldita” o “gafada” empresa, la Compañía Aérea Malaysian Airlines, ya triste y mundialmente conocida por estos 2 últimos casos que antes os he citado. Pero vamos a viajar en el tiempo, no a los últimos años donde han sucedido estos siniestros sino un poco más allá, concretamente al 4 de diciembre del año 1977. Aquel desgraciado día 100 personas fallecieron, entre tripulantes y pasajeros, a bordo del fatídico vuelo Malaysian MH653. Ese era su código de vuelo. Por aquel entonces la empresa se llamaba Malaysian Airlines System. No se sabe cómo ni por qué, este vuelo sufrió un intento de secuestro que, hasta hoy, se mantiene en el más absoluto de los secretos, incluidos los detalles de aquel intento frustrado. Sólo se sabe eso, exactamente. El avión fue objeto de un intento de secuestro aéreo pero se desconocen todos los detalles que derivaron en esta situación. Sin embargo, sabemos que salió mal.

En aquella jornada del 4 de diciembre de 1977, un avión modelo Boeing 737-2H6  de Malaysian Airlines System estaba preparado para su partida en el Aeropuerto Internacional de Penang, en la región de Bayan Lepas, en Malasia. El aparato era utilizado por la empresa, sobre todo, para vuelos de corto y medio largo. La matrícula del avión era 9M-MBD y su código de vuelo el MH653. La aeronave tenía como destino el Aeropuerto Internacional de Paya Lebar, un aeropuerto y base militar situada en Singapoure, aunque haría escala en el Aeropuerto Internacional de Subang, muy cerquita de Kuala Lumpur. Hoy en día este último aeropuerto se llama Aeropuerto Internacional Sultán Abdul Aziz Shah.

La tripulación del MH653 estaba formada por 5 auxiliares de vuelo(TCP’s), por el Comandante G.K. Ganjoor y por el copiloto del que no sabemos ningún dato sobre su identidad. Aquel día embarcaron 93 pasajeros a bordo y sin ningún tipo de situación anómala a bordo de la aeronave, una vez colocado el pasaje y cerradas las puertas de embarque, el avión comienza a rodar por las instalaciones del aeropuerto para llegar al punto de espera de la pista 22. El despegue se efectúa de forma totalmente normal a las 19:21h de aquella jornada. Les esperaba la primera y única escala en el Aeropuerto Internacional de Subang(Kuala Lumpur).

El avión alcanza con total normalidad su altitud de crucero y todo continúa normal. Los auxiliares de vuelo atienden perfectamente a sus pasajeros y todo es una perfecta rutina. Las comunicaciones entre los pilotos y los controladores aéreos también eran totalmente normales. En destino, en Subang, los trabajadores del aeropuerto ya se preparaban para atender la llegada del vuelo MH653 sobre las 20:00h y el Comandante Ganjoor estaba ya reportando situación y requiriendo autorización para descenso final y aproximación. Pero de repente, a las 19:54h exactamente y cuando el Boeing 737 ya descendía pasando por 1.200 m de altitud, 4.000 pies aproximadamente y hacia la pista 33 de Subang, alguien entró en la cabina de los pilotos por sorpresa. Al Comandante Ganjoor le dio tiempo de comunicarse con los controladores aéreos con la siguiente transmisión: -¡¡Tenemos a un secuestrador desconocido a bordo…!!

A finales de los años 70, los casos de piratería aérea eran más que frecuentes, sobre todo en muchos territorios asiáticos. En cuanto la Torre de Control de Subang recibió aquel mensaje de alerta por radio, en el aeropuerto enseguida comenzó a gestarse un plan de intervención y rescate para cuando el avión tomara tierra. Desde la torre se le comunica al Comandante Ganjoor que mantenga el régimen de descenso y la aproximación de forma normal para que no se provocase al presunto secuestrador, dado que además, no se sabía si había más secuestradores en la parte donde iba situado el pasaje sentado. Y pasando las 20:00h después de varios minutos de silencio, cuando el avión estaba a punto de tomar tierra en Subang, el Comandante Ganjoor transmite la siguiente comunicación por radio: ¡¡Subang, procedemos ahora a Singapoure!!

Nadie se imaginaría que esa frase por radio del Comandante del MH653 sería la última comunicación por radio desde aquel avión. Es más, sería la última comunicación de alguien vivo dentro de aquel Boeing 737. Las autoridades locales de Subang, enseguida llamaron a las autoridades de Singapoure para hacerles saber que el avión tomaba rumbo hacia aquella región y para que preparasen la llegada de aquel avión secuestrado. Sin embargo, el avión jamás llegó a aterrizar en Singapoure, sencillamente el avión se esfumó y a las 20:15h se le perdió el rastro y la traza radar por completo. El vuelo MH653 ya no estaba en ningún lugar del espacio aéreo de aquella región.

Pasaron unos 20 minutos tras la pérdida de comunicación radio y radar con el avión, cuando los habitantes de una pequeña población, llamada Tanjung Kupang, escucharon un fortísimo ruido y un tremendo estruendo, seguido de un resplandor de luz muy llamativo. Todos sus habitantes salieron de sus casas cuando comenzó aquel “trágico espectáculo” y muchos de ellos llamaron a la policía local. Cuando los miembros de la policía llegaron al lugar, fue cuando las autoridades se dieron cuenta de que el vuelo MH653 se había estrellado en un pantano cercano a la población y que sus 100 ocupantes, entre pasajeros y tripulación, habían fallecido en el acto. Entre sus pasajeros viajaban a bordo altos cargos políticos como era el Ministro de Agricultura de Malasia, Ali Haji Ahmad, el Jefe del Departamento de Obras Públicas de Malasia, Mahfuz Khalid, o el Embajador de Cuba en Japón, Mario García, quien viajaba junto a su mujer a Singapoure para conectar con otro vuelo que lo llevaría a Tokio.

Las primeras sospechas sobre la autoría del fallido secuestro enseguida se centraron en una facción del Ejército Rojo de Japón, pero la falta de pruebas y el paso de los días jugaron en contra de probar la autoría y encontrar a los verdaderos culpables. No obstante el Ejército Rojo de Japón jamás asumió unilateralmente la autoría de aquel atentado. El peor episodio de esta trágica historia no había hecho más que comenzar. Los cuerpos de los pasajeros se encontraron en un estado tan salvajemente deteriorado que fueron necesarias incluso pruebas de Rayos X para determinar la procedencia de cada cabeza, torso, brazo o pierna que se iba encontrando en el lugar del macabro accidente. También las autoridades necesitaban saber si los presuntos secuestradores habían abierto fuego contra los propios pilotos durante el vuelo y si eso fue la causa del accidente pero ante los restos del Boeing 737 totalmente consumidos por el fuego y calcinados, no fue posible averiguarlo. Muchos de los cuerpos resultaron finalmente imposibles de ser identificados y terminaron sepultados en una gran fosa común, para dolor de muchas de las familias que perdieron en ese vuelo a sus seres queridos y que no lograron darles el descanso que ellos consideraban que se merecían los pasajeros fallecidos del vuelo MH653.

En principio, según las pesquisas de las autoridades, nada hacía pensar que el avión hubiera tenido algún tipo de fallo mecánico, de fallo de motores o de algún fallo que pudiese hacer caer el avión a tierra. Algo había pasado entre los pilotos y los secuestradores y aquello, fuera lo que fuese, desencadenó en el accidente aéreo. Se piensa que quizá, el líder de los secuestradores disparó algún arma de fuego a bordo contra los pilotos o quizás hizo detonar algún pequeño artefacto a bordo. Todo eran especulaciones de todas formas porque no había pruebas de ningún tipo. Ésta era una de las principales teorías pero rondaba otra teoría que las autoridades barajaron en su día tras la catástrofe del MH653. Quizás al vuelo MH653 se le terminó en ese momento el combustible y por eso se vino abajo, aunque muchos expertos en investigaciones de accidentes aéreos enseguida descartaron esta hipótesis ya que el avión no había hecho su primera escala programada y tendría que tener combustible a bordo para abortar esa maniobra e irse a su aeropuerto alternativo si hubiera tenido, por ejemplo, algún problema con la meteorología que causase ese desvío. Entonces, surge la principal duda; ¿por qué los secuestradores del Boeing 737 habrían querido asesinar a los pilotos y morir todos sin poder llegar a negociar nada que pretendieran conseguir? Ni siquiera hubo una sola comunicación por radio a las autoridades con este tipo de amenaza…

La historia pues, del secuestro del MH653, se sumió en un profundo misterio desde aquel entonces. Nadie se atribuyó la autoría del secuestro aéreo del vuelo de Malaysian Airlines 653, nadie llegó a averiguar nunca los motivos que tenían los secuestradores para cometer tal acto ilícito, nadie pudo conocer a los sospechosos de realizar aquella acción y todo sospechoso que saltaba a la palestra, era descartado por falta de pruebas. El caso fue archivado como “NO RESUELTO”. Para la aerolínea de Malaysian Airlines System aquella fue la primera ocasión en que alguien conseguía secuestrar uno de sus aviones y además resultó ser su primer accidente aéreo con víctimas mortales, aunque fuese provocado. Fue el accidente más grave de la aerolínea hasta que llegaron los casos del desaparecido MH370 y del MH17 derribado en Ucrania.

4 días después del gravísimo accidente se mandó construir un monumento en conmemoración a las víctimas de aquel accidente y secuestro aéreo. Víctimas que no se sabe por qué murieron ni se sabe quién las asesinó. No se llegó a conocer del todo por la opinión pública si aquellos familiares de aquellos desafortunados pasajeros llegaron a cobrar algún tipo de indemnización pues el misterio rodeaba por completo este caso. El monumento a estas personas fallecidas que viajaban a bordo se encuentra en la localidad de Jalan Kebun Teh. En aquel lugar podemos encontrar una pared de color negro con los nombres de las 100 víctimas, pasajeros y tripulación, de ese trágico 4 de diciembre del año 1977. Quién sabe si en el monumento se hallan representados los nombres de los propios secuestradores y asesinos del vuelo MH653.

Los nombres inscritos en el monumento a las víctimas del accidente del MH653 lo componen 73 pasajeros de Malasia, 5 pasajeros del Reino Unido, 4 pasajeros de la entonces llamada República Federal de Alemania, 3 pasajeros de Australia, 3 pasajeros de la India, 3 de Indonesia, 2 pasajeros de Cuba, 1 pasajero de Afganistán, 1 pasajero de Canadá, 1 pasajero de Japón, 1 pasajero de Grecia, 1 pasajero de Singapoure, 1 pasajero de Tailandia y un pasajero de los EE.UU.

El misterio en torno al secuestro del vuelo MH653 permanecerá para siempre en el más absoluto de los recuerdos de todos los que nos dedicamos a investigar este tipo de historias ya olvidadas dentro del mundo de la historia de la aviación comercial. Nunca sabremos el motivo, nunca sabremos el por qué, solamente nos queda seguir trabajando por mejorar la seguridad de nuestros vuelos y por la seguridad de los pasajeros que, a diario, transportamos por los cielos del mundo entero.

 

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