La historia náutica está llena de eventos misterios y en ocasiones inexplicables, especialmente en lo que respecta a la desaparición de embarcaciones y su tripulación.

Todo en la localidad de Barobo, un municipio ubicado en el extremo oeste de Filipinas, pintaba para ser un día rutinario de pesca, pero el pasado 26 de febrero apareció un barco a la deriva a unos 65 km de la costa del lugar. Al abordar la embarcación abandonada para inspeccionarla, los pescadores locales quedaron helados con lo que encontraron en el interior. Inclinado sobre una mesa, dirigido a un  aparato de radiocomunicación, se encontraba el cuerpo momificado de un hombre.

Rápidamente llamaron a la policía y, después de ponerse en contacto con las guardias costeras de diversos países de Asia y de Europa, se constató que el cadáver momificado respondía al nombre de Manfred Fritz Bajorat, un aventurero originario de Alemania. El último contacto del hombre con el centro de comando de navegación se hizo en el 2009, en el litoral de Mallorca, en España. Desde ese último lugar donde Bajorat hizo contacto hasta las aguas donde fue encontrado su barco a la deriva hay una separación de casi 12.000 km y un lapso de casi 7 años.

Un legista declaró al periódico alemán Bild, que de acuerdo con la posición del cuerpo, probablemente Bajorat estaba pidiendo ayuda vía radio después de sufrir un ataque repentino, como por ejemplo un  paro cardíaco. Según la versión de este experto, los vientos secos y la atmósfera salada de altamar ayudaron a la preservación del cuerpo.

LA PRÓXIMA VEZ QUE VEAS UN BARCO DANZANDO AL RITMO DE LAS OLAS, RECUERDA QUE EN SU INTERIOR PODRÍA ESTAR SU TRIPULACIÓN DESCANSANDO… EN PAZ.

 

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