¿Quién no se ha perturbado al encontrarse con un bicho de tamaño mayor al promedio? La cucaracha americana, las tarántulas, la mantis religiosa, el escorpión emperador o los ciempiés del género Escolopendra bastan para matar de terror a más de un adulto. Algo en la idea de una criatura rastrera de tamaño descomunal desata varios centros de alarma en el cerebro humano; y por ello no resulta sorprendente que varios cineastas, escritores y productores de videojuegos hayan usado la idea de monstruosos insectos más grandes que un humano para producirle el temor a los espectadores.

Pero en el mundo hay historias que provienen de las selvas y desiertos de Asia, África y América del Sur que relatan encuentros con monstruosos bichos que desafían todas las leyes naturales.

EL CON RIT Y LOS CIEMPIÉS GIGANTES

De manera oficial, el ciempiés más grande del mundo es el Scolopendra Galapagoensis, el cual mide más de 40 cm de largo y se sabe que puede alimentarse de lagartos, ranas, serpientes y murciélagos. En el registro fósil, tenemos evidencia de la existencia de ciempiés gigantes en el periodo carbonífero, de éstos, el Arthropleura era el mayor con un tamaño de hasta 2,30 m de largo; y era el invertebrado terrestre más grande de esa época.

Pero existen leyendas sobre ciempiés gigantes en Sudamérica, Japón e incluso los EE.UU. En el Amazonas, las tribus indígenas y algunos exploradores narran historias sobre un ciempiés más grande que el Scolopendra; y que alcanza más de un metro de largo.

En América del Norte se cree en la existencia de enormes ciempiés de 50 cm en las profundidades de los bosques de Arkansas y las montañas Ozark en Missouri; mientras que en Japón existe el  mito de “Omukade”; un ciempiés montañoso que se alimenta de carne humana.

De Vietnam proviene el Con Rit, un ciempiés o milpiés enorme que habita en las aguas profundas del Sureste de Asia, y que puede medir hasta 45 m. Se dice que el Con Rit está cubierto de una gruesa armadura, tiene una cola similar a la de la langosta y sus patas asemejan los remos de un bote vikingo.

Otra historia proviene de Argelia, cuando en 1899 el barco HMS Narcissus viajaba cerca de Cape Falcon. Al atravesar ese estrecho varios marineros vieron un monstruo marino que asemejaba un ciempiés de 50 m y que tenía suficiente velocidad para seguir al bote.

CHINA Y LOS INSECTOS DE CHENGDU

Hace 2 años, la prensa de este país asiático comenzó a reportar el descubrimiento de lo que podría ser el insecto acuático más grande del mundo en las montañas de Chengdu, en la provincia de Sichuan.

De acuerdo con los reportajes, el insecto sin nombre pertenecía al género Megalóptera, y presentaba una envergadura de 21 cm. La supuesta fotografía mostraba a un insecto parecido a una libélula gigante y con enormes mandíbulas parecidas a las de los escarabajos; y algunos pobladores de Chengdu decían que los insectos vivían casi toda su vida bajo el agua, sólo apareciendo para cazar y aparearse; y producían un fuerte zumbido similar al de la cicada o cigarra.

EL CAMIONERO Y EL ESCARABAJO

En el año 2014, un  camionero que transitaba por la región de Central Valley en California, se encontró con un monstruoso insecto desconocido. Viajaba por la I-5 en dirección a Patterson cuando escuchó algo golpeando el costado izquierdo del camión; y al asomarse por la ventana, vio lo que parecía ser un escarabajo del tamaño de un gato, trepado a la antena del camión y doblándola por su peso.

Describió al animal como un insecto brillante de color negro y rojo, con largas antenas aserradas, y alas de más de un metro de envergadura. También mencionó que los ojos del animal eran grandes y rojos, y parecían tener “espejos” pequeños en el interior.

LAS HORMIGAS GIGANTES DE LA INDIA

Herodoto escribió sobre un tipo de hormiga gigante, tan grande como un zorro y que habitaba los desiertos al norte de la India. En las narraciones de Herodoto, explicaba que las hormigas vivían en grandes colonias desérticas en una región conocida por su gran cantidad de oro; y que además de ser extremadamente rápidas, también eran muy agresivas y tendían a cazar a las caravanas de camellos que recorrían la zona en busca del preciado metal.

LA CUCARACHA EN EL SÓTANO

Existen más de 4.000 especies de cucarachas gigantes en la tierra, siendo las más grandes la cucaracha de caverna y las americana. Pero, un relato encontrado en la página “From the Shadows” describe el relato de una mujer en San Antonio, Texas, sobre el encuentro de un conocido con un titánico insecto del tamaño de un hombre.

De acuerdo a la mujer, identificada únicamente como Jenice, el hombre le contó una experiencia terrible durante el tiempo en que trabajaba en un restaurante de comida rápida. El local tenía un grave problema de sanidad y una infestación tanto de ratas como de cucarachas; y en una ocasión el depósito de grasa bajo la cocina se tapó, por lo que el dueño le pidió que lo limpiara.

El dueño le explicó que había algo bloqueando el tubo de drenaje conectado a la freidora, cosa que hizo sin pensar. Se introdujo a un hueco entre los cimientos y el primer piso del edificio, y alumbró algo que tapaba el tubo del drenaje. Al extraerlo, se dio cuenta de que parecía ser parte del caparazón de un insecto, pero que medía más de 30 cm de largo.

Tan pronto como lo tomó, escuchó un chillido a lo lejos que provenía de un ducto de ventilación. Al tirar el objeto, se dio cuenta de que algo en ese ducto se movía; y que tardó unos segundos en darse cuenta de que eran las antenas de una cucaracha gigante, que debía medir casi 1,80 m y que se alimentaba de la grasa tirada por el restaurante.

Sobra decir que salió huyendo despavorido y renunció en el acto.

EL MINHOCAO

Los reportes de lombrices gigantes en Sudamérica son constantes, y entre éstos el más famoso es el Minhocao; un monstruo de color negro que mide hasta 50 m de largo y crea profundos túneles en el subsuelo del Amazonas.

LA ARAÑA UP-ISLAND

En Isleboro, Maine, se narra la leyenda de la araña Up-Island; una gran araña lobo de color café oscuro, con ojos rojizos y un tamaño de hasta 20 cm con las patas extendidas. Se rumorea que son tan grandes y pesadas como para que se escuchen al moverse.

No caza con telarañas, sino que se abalanza sobre sus presas y les inyecta un fuerte veneno que ocasiona la muerte en segundos.

Esta araña supuestamente habita un pequeño rango montañoso sobre la isla de Isleboro, Maine; y que posiblemente llegó a la isla en un ataúd hace muchos años, ya que se le reportó por primera vez en una funeraria.

 

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