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“Bueno. Nací y crecí en una casa en Forth Worth, Texas. Por lo que sé, fue construida entre 1960 y 1970. Era una casa rara, y por eso me refiero a que las ventanas tenían toda clase de tamaños, que había una epecie de tejado en forma de A, la sala de estar tenía un techo demasiado alto y en las escaleras había una alacena; y también un cuarto con una pared de cristal y al cual llamábamos el ‘cuarto de juegos’. Más importante aún, en la habitación de mi hermana había un boquete en la pared de 60×90 cm que conectaba con un armario.

Viví ahí por 12 años, así que tengo muchas historias de ese lugar. Mis padres eran demasiado tercos como para salir de ahí, así que nos quedamos en esa casa embrujada por varios años.

En primera, ¿ese boquete en el armario? Tenía cajas raras y objetos dejados por el dueño anterior. Cosas viejas. No recuerdo exactamente qué eran, de hecho. Mi hermana decidió meterse al boquete para ver qué había. Sólo fue una vez. Salió gritando como loca y hasta este día jamás nos ha contado qué vio ahí.

A los niños nos susurraban nuestros nombres durante la noche. Había luces extrañas que aparecían por debajo de la puerta, que flotaban por el pasillo o afuera de las ventanas al anochecer. Podías escuchar pisadas que iban de arriba a abajo de las escaleras o por toda la casa. Voces que susurraban cosas sin sentido al oído. El lugar era aterrador, y si bien mis padres siempre se negaban a decir que algo pasaba; mi mamá parecía asustada todo el tiempo.

Con el tiempo, admitió que también escuchaba las voces, pero siguió negando que pasaran cosas ahí. Tomaba pastillas para dormir todas las noches, y usaba un generador de ruido blanco. De manera curiosa, siempre que me quedaba a dormir en su habitación, el generador de ruidos emitía susurros, gruñidos y ruidos inexplicables.

Solía caminar por la casa durante la noche sin razón aparente. Veía gente de sombras todo el tiempo(mis hermanas igual). No podía dormir por la noche. Y cuando dormía, me sacudía sin control. No tengo memorias de más cosas raras, aunque todo mundo dice que me movía como un péndulo en la cama, que murmuraba “No”, que movía las manos sin sentido… era algo extraño, ahora que lo pienso.

Mi padre tenía una radio vieja, y a veces se prendía y emitía gritos,susurros, gruñidos y chillidos durante la madrugada. La desconectaba y no decía nada al respecto.

Entonces comenzó a hacerlo cuando estaba desconectada. Luego de un tiempo mi padre la llevó al garage, sin decir por qué, pero aún así podía escuchar ruidos ahogados desde las cajas del garage.

Había una cosa que me perseguía, me atacaba, sujetaba, empujaba, arañaba y golpeaba. Esta cosa siempre me seguía. Siempre que nadaba con mis hermanas, algo invisible me tomaba del talón y me jalaba, intentando ahogarme. También a mis hermanas solía hacerles lo mismo.

Con el tiempo empezamos a encontrar cosas en el patio trasero. Cosas raras.

Había objetos enterrados: Una regadera de plástico, unas cuantas bolsas negras, pedazos de lona azul, chatarra de metal bajo el cobertizo… y sonará loco, pero a veces encontrábamos huesos enterrados en la tierra y jamás decíamos nada; porque éramos niños ignorantes.

Ahora que lo pienso, los huesos eran costillas o algo así. Y de verdad deseo que hayan sido porque alguien estaba tragando costillas de puerco y las lanzaba al patio como si nada. Pero definitivamente me preocupa que hayan sido de otra cosa.

Llegó el punto en que mi mamá comenzó a llamar pastores, sacerdotes y cualquier otro tipo de religioso. Cualquiera que pudiera exorcizar esa casa. Nada funcionó. Y lo digo en serio.

Íbamos a las iglesias a rogarles a los sacerdotes para que vinieran con nosotros. Pero mi mamá jamás admitió que hacíamos esto, pues hacía enojar a mi padre. Era por él que teníamos esta regla de decir que no habíamos visto nada.

Al final, mi padre murió de un paro cardíaco durante la noche; y mi mamá decidió que nos largáramos de ahí. Nos costó demasiado vender la casa. Y en más de una ocasión, los posibles compradores e detenían en la puerta, observaban el interior y decían “siento una mala vibra aquí”; y se iban como si nada.

Luego de irnos de ahí, escuché que las familias que llegaron a la casa eran disfuncionales y se iban luego de un rato. Pero es todo lo que sé al respecto.

Y no volvería ahí aunque me pagaran un millón de dólares al mes por hacerlo”.

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