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Los atentados dinamiteros en contra de aviones grandes se han dado casi desde los comienzos mismos de la aviación, hoy vamos a presentar un caso un tanto raro dado que ocurrió en territorio estadounidense, país que siempre se ha considerado seguro para la aviación, hasta que surgió el monstruoso caso de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Lo que verán a continuación es cómo una aeronave sufrió un atentado extraño que no tenía nada que ver con terrorismo, es la historia del atentado en contra del vuelo 11 de Continental Airlines.

Es la noche del 22 de mayo de 1962, estamos en el Aeropuerto Internacional de Chicago-O’Hare, en Chicago, Illinois, en las rampas de salida se halla un Boeing 707-124 relativamente viejo, perteneciente a la aerolínea Continental Airlines, su matrícula es la N70775, y va a cubrir el vuelo 11 con destino al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, el famoso LAX, en California y con escala en el Aeropuerto Internacional Charles B. Wheeler, en Kansas City, Misouri, es un vuelo doméstico de largo alcance.

Este aparato de color blanco y líneas doradas está siendo abordado por los 37 pasajeros que irán atendidos por los 5 sobrecargos que van a bordo, al frente de los mandos se encuentran el Capitán Fred R. Gray, el Primer Oficial Edward J. Sullivan y el ingeniero de vuelo Roger D. Allen, todos están preparados para iniciar este vuelo hasta las costas del Pacífico.

Mientras los pilotos llevan al aparato a pistas y esperan la autorización para el despegue, nadie sospechaba que uno de los pasajeros estaba por cambiarlo todo, a las 08:35 PM, la autorización de despegue es concedida y el avión comienza a avanzar en la pista hasta elevarse con elegancia al cielo.

Durante la primera parte del vuelo nada fuera de lo normal sucede, la rutina es la de siempre, pasajeros viajando cómodamente, sobrecargos haciendo su trabajo y en la cabina de mandos los pilotos confirmaban ruta por medio de comunicaciones radiofónicas, todo estaba en orden hasta que empezaron a llegar a los límites entre los estados de Iowa y Misouri.

En un momento dado, el Capitán Gray se pone en contacto en tierra para pedir un cambio de ruta para evitar las formaciones tormentosas que iba a hallar adelante, la cual es concedida, pero unos segundos después, a las 9:17 PM hora local, sucedió.

Explosión, apenas acababan de hacer el cambio de ruta solicitado, el Capitán Gray menciona que ha habido una explosión a bordo y que es imperativo hacer aterrizaje de emergencia, los controladores hacen los ajustes para recibir al vuelo 11 y despachan a los servicios de emergencia, el 707 en ese momento volaba cerca del poblado de Putnam, en Misouri.

Los segundos pasaban, el aparato no aparecía y todo parecía indicar que las cosas estaban a punto de empeorar, y así pasó, en cierto momento se pierde el contacto con el vuelo 11 y se declara una emergencia, los controladores ordenaron a los vuelos que se encontraban en la zona que estuvieran alertas ante la posible desaparición del vuelo 11 y que trataran de ponerse en contacto con él.

Los segundos pasan, no se recibe respuesta, algo estaba terriblemente mal.

Varios residentes de Unionville y la ciudad de Cincinnati, en el estado vecino de Iowa, reportaron a las 9:22 PM que escucharon varias explosiones y que vieron una bola de fuego en el cielo descender hasta el suelo, hasta un piloto que volaba un avión militar B-47 Stratojet, proveniente de la Base Aérea de Forbes(en Topeka, Kansas) reportó haber visto unas luces incandescentes en el cielo desde mayor altura y delante de su posición.

Los servicios de emergencia y algunos residentes de Unionville que se ofrecieron a ayudar se movilizan hasta encontrar los restos humeantes y esparcidos del Boeing 707 en un campo de alfalfas, inicialmente se contabilizaron 44 muertos, pero se dio un pequeño milagro, hallaron a un hombre de aspecto japonés que sobrevivió a la caída, estaba tendido entre un montón de escombros y estaba muy mal herido, era Takehiko Nakano, de 27 años de edad, a pesar de los esfuerzos que hicieron los paramédicos para salvarle la vida, sus heridas internas eran muy severas y finalmente falleció en el hospital una hora y media después, aumentando así por desgracia la cifra de muertos a 45, todos se habían ido.

Mientras tanto, se hacen las respectivas investigaciones para descubrir la causa del accidente del vuelo 11, el exámen del aspecto mecánico del aparato arroja que no estaba en malas condiciones a pesar de ser un aparato fabricado en 1959, en ese sentido estaba bien mantenido. Pero al ver un poco el historial sobre ese avión en particular, se encontraron con una anécdota bastante turbia.

Unos meses antes, el 3 de agosto de 1961, este avión había sido secuestrado en El Paso, Texas, por 2 hombres armados que exigían volar a Cuba, el secuestro duró unas 9 horas antes de que las fuerzas anti-terroristas dieran una dura batalla contra los mismos y liberaran a los 73 ocupantes que estaban a bordo, en ese caso, el avión fue dañado en mayor parte, pero regresó al servicio tras ser sometido a una extensa reparación.

Otros investigadores interrogaron a los controladores de Iowa quienes mencionaron que el vuelo 11 había dado alerta de explosión a bordo y que tenía que aterrizar inmediatamente, así es como obtuvieron el primer atisbo de la probable causa del accidente.

Analizan los restos del aparato y se descubre que efectivamente hubo una explosión a bordo a causa de una bomba que fue implantada en uno de los baños traseros del jet y que provocó que la cola de la aeronave se desprendiera, esto trajo como consecuencia la caída en picada y posterior desintegración de la aeronave en pleno vuelo, a pesar de los esfuerzos del Capitán Gray y el copiloto Sullivan para salvar a todos los que estaban a bordo.

Esto hace que el FBI entre en escena y revise minuciosamente la lista de abordaje de pasajeros e tripulación, hasta el punto de encontrar a la persona que implantó la bomba en la aeronave, era un pasajero norteamericano llamado Thomas G. Doty.

El FBI investigó los antecedentes del hombre y resultó que era un hombre de negocios casado y que tenía una hija de 5 años, se había visto implicado recientemente en una investigación policíaca en donde fue sospechoso de haber hecho un robo a mano armada y ese mismo día debía ir a una audiencia preliminar sobre ese caso.

Sólo que en lugar de ventilar su caso ante la corte decide hacer una locura, poco antes del día señalado, compró un seguro de vida a Mutual Of Omaha que lo cubrirá con un máximo de 150.000 dólares, en caso de muerte accidental, además, el boleto mismo del vuelo que tomaría lo cubría con otros 150.000 dólares más, 300.000 dólares, con esto esperaba cubrir a su esposa e hija en caso que su situación jurídica diera un vuelco en desfavor y acabase en la cárcel, no quería que su familia pasase estrecheces económicas.

Ahora había que cubrir su muerte, compró 6 cartuchos de dinamita, el costo final: 1.74 dólares, según los investigadores del FBI, Doty esperó su momento, se dirigió al servicio sanitario, armó su bomba y las escondió tras la bandeja de las toallas desechables, regresó a su asiento, ahora sólo le quedaba esperar…

No se sabe si algún familiar de los fallecidos entabló alguna demanda contra Continental Airlines por el atentado, pero se sabe que el Presidente de la aerolínea en aquella época, el reconocido Robert F. Six, mostró su gratitud por los esfuerzos hechos por los investigadores para develar las causas del siniestro y a los ciudadanos de Unionville por sus exhaustivas labores de búsqueda y rescate, los familiares de los que iban a bordo del vuelo 11 también expresaron el mismo sentimiento.

La tragedia alcanzó también a la parte gubernamental de EE.UU, ya que Fred P. Herman, un hombre que había recibido la Medalla de Libertad de los EE.UU, una de las altas condecoraciones otorgadas por el gobierno a los civiles, estaba a bordo de ese vuelo.

El escritos Arthur Hailey se decide a investigar todo aquello que se contaba, escribe sobre el tema y lo pone como argumento en su novela que lo titula como Airport(Aeropuerto), y basado en ese libro la productora de películas Universal Pictures realizó en 1970 la famosa película del mismo nombre e inspiró el desarrollo de las secuelas que le siguen a la misma.

Contra la costumbre de la aviación comercial según la cual luego de una tragedia se retira el número de vuelo siniestrado para evitar la mala suerte, Continental Airlines siguió utilizando el número de vuelo 11, ahora en la ruta París-Houston, hasta el 2009, cuando cambia al vuelo 33.

En julio de 2010, en el 48 aniversario del atentado, los ciudadanos de Unionville han erigido un sencillo monumento cerca del sitio en donde los restos del vuelo 11 cayeron para recordar a las víctimas, está hecho de granito negro y en ese muro hay un avión blanco que lleva el nombre de Continental, además de los nombres de las víctimas, para todos ellos un responso, descansen en paz.

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