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Es increíble cuando ocurre un secuestro aéreo que lleve varios días sin que se pueda resolver a favor de nadie, uno como paajero o tripulante pasa un infierno interminable.

Este caso ocurrió en la década de los 70 del siglo XX, y fue toda una odisea de 5 largos días en que a un aparato secuestrado lo traían de aquí para allá, hasta que acabó en Mogadiscio, Somalia, y se dio uno de los rescates a pasajeros más dramáticos de la historia, sólo comparable a lo que ocurrió en Entebbe, veamos el caso del vuelo 181 de Lufthansa.

EL PRIMER DÍA

Es el 13 de octubre de 1977, en el aeropuerto Son Sant Joan como comúnmente se le conoce al aeropuerto de Palma de Mallorca, en la ciudad del mismo nombre, que a la vez es capital de la Isla de Mallorca, en las Islas Baleares españolas, en las rampas de salida se halla un aparato de una empresa germana.

Se trata de un Boeing 737-230C de la respetada aerolínea Lufthansa, su matrícula es la D-ABCE, ha recibido a los 90 pasajeros que van a hacer el viaje al aeropuerto de Frankfurt, en Frankfurt, en la entonces Alemania Federal, es el vuelo 181.

En la cabina de mandos van:

– El Capitán Jürgen Schumann, de 37 años, ex-piloto de la célebre Luftwaffe o Fuerza Aérea Alemana.

– El Primer Oficial Jürgen Vietor, también ex-piloto militar de la Marina Alemana.

Y asistiendo a los pasajeros están:

– Hannelore Piegler, de 33 años, jefa de asistentes de vuelo.

– Anna-Maria Staringer, de 28 años, asistente de vuelo.

– Gabriele Dillmann, de 23 años, asistente de vuelo.

Con 86 pasajeros ya en sus asientos, los pilotos apartan al aparato al que se bautizó como Landshut de las plataformas de abordaje y ponen rumbo a las pistas, una vez en ellas reciben autorización y los pilotos empujan los aceleradores, los motores gemelos Pratt & Whitney JT8D rugen dando potencia para elevación, eran las 11:00 hora local.

Media hora después el aparato pasaba sobre la ciudad de Marsella, en territorio francés y empezó el pandemónium, Zohair Youssif Akache, de 23 años, se levantó de su asiento y se dirigió a la cabina de mandos, estaba armado con una pistola.

No estaba solo, lo acompañaba una chica Palestina de 22 años llamada Suhaila Sayeh, Wabil Harb de 23 años y Hind Alameh de 22 años, éstos 2 últimos eran libaneses, el Comando se hacía llamar Comando Mártir Halime, y quien encabezaba el secuestro, Akache, se apodaba a sí mismo Mahmud Mártir.

Con el control del aparato, Akache, alias Mahmud, ordena al Primer Oficial Vietor salir de la cabina y unirse a los pasajeros rehenes, ya a solas con el Capitán Schumann, Akacke le exige que vuele a Larnaca, en Chipre. Schumann, con mucho tacto, le dice al aeropirata que el combustible no alcanzaría para cubrir esa distancia, por lo que debía descender en algún lugar para repostar y seguir la ruta que quisiera.

Akache considera la oferta, deciden entonces que descenderían en Roma, Italia, la decisión no era casual, allí operaba la llamada Fracción del Ejército Rojo italiano, estando allí podría negociar para la liberación de algunos terroristas, así que el aparato desciende en Roma, ya allí se permite el llenado de los depósitos de combustible, en tanto Akache empezó a concertar con gente del Ejército Rojo y con un Comando llamado Siegfried Hausner, la idea era aprovechar para lograr la liberación de por lo menos 10 miembros del Ejército Rojo que estaban prisioneros en la entonces Alemania Federal, otros 2 Palestinos encerrados en Turquía, y un rescate de 15 millones de dólares estadounidenses.

Ante semejantes exigencias, el Ministro del Interior de Alemania Federal, Werner Maihofer, se puso en contacto con su homólogo italiano Francesco Cossiga, le sugería que tratara de evitar que el aparato despegara de suelo italiano, y que si era menester le disparara a los neumáticos del aparato para lograr ese objetivo.

Cossiga consultó con el gabinete de seguridad italiano, la idea no era mala, pero podría haber un baño de sangre, no iban a cargar con esa responsabilidad, así que se decide votar por que se dejase reabastecer al aparato y que se fueran, y eso hicieron, los dejaron ir, a las 17:45, y sin recibir ninguna autorización por parte del control terrestre, el Landshut despega con rumbo a Larnaca, Chipre, para entonces, Akache, permitió al Primer Oficial Vietor regresar a los mandos.

Eran las 20:28, el aparato aterriza en Larnaca, ya allí, un representante de la Organización para la Liberación de Palestina(OLP), se pone en contacto con Akache, le conmina a entregar a los rehenes y se evitase una situación trágica, esto lo único que logra es encender la furia del aeropirata que le grita en árabe diciendo que jamás liberaría a ningún rehén a menos que sus demandas sean satisfechas, nuevamente exige combustible para el aparato, el representante de la OLP trata de razonar pero Akache no cede ni un milímetro, vencido, el negociador se retira y deja a los chipriotas completamente solos sobre lo que le pueda pasar a los rehenes.

El avión es reabastecido nuevamente, el Capitán Schumann, previa petición de Akache, pide al control de vuelo los vectores para ir a Beirut, en Líbano, sin embargo, le responden que no era posible, pues los libaneses, enterados de la situación, cerraron y bloquearon las pistas de su aeropuerto, además estaban con sus propios problemas a causa de la guerra civil que en ese tiempo tenían, Schumann consulta con Akache, le pregunta qué va a hacer, Akache le pide que vuele a Damasco, en Siria.

A las 22:50 horas el aparato despega rumbo a Damasco, pero en el aire Akache insistió en ir a Beirut, y tal como se lo habían advertido, las pistas estaban bloqueadas con todo tipo de vehículos terrestres, entonces toman la ruta a Damasco, pero se les avisa que no los iban a recibir, Akache menciona a Bagdad, Irak, y ciudad de Kuwait, en Kuwait, pero igual se les niega el permiso de aterrizar, Akache decide entonces ir a Manama, en el Reino de Baréin.

Pero en pleno vuelo, los pilotos de un aparato de Qantas se ponen en contacto con el Capitán Schumann, mencionándole que los bareníes, al tanto de lo que estaba ocurriendo, habían cerrado el aeropuerto, Schumann se pone al habla con los bareníes diciéndoles que tenía suficiente combustible para ir a donde fuera, súbitamente les llega una frecuencia de aterrizaje automático autorizado por control terrestre de Baréin, el aparato había sido autorizado a aterrizar de manera inexplicable.

EL SEGUNDO DÍA

A la 01:52 del día 14 de octubre, el Landshut aterriza en Manama, y apenas se detiene el aparato, es rodeado por fuerzas armadas bareníes, Akache se da cuenta y monta en cólera, tomando al Primer Oficial Vietor del cuello, lo obliga a abrir la ventanilla corrediza para que se asomara y lo vieran, acto seguido le pone una pistola en la cabeza, exige el retiro de los militares, amenaza que si en 5 minutos no se retiran asesinará al copiloto, las autoridades lo sopesan, deciden retirarse, y le dan lo que quieren, les proporcionan combustible.

Una vez más, el Landshut, despega, su siguiente destino sería Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, pero de nueva cuenta se le niega el permiso de aterrizar, aún así los pilotos se acercan al aeropuerto local, y se dan cuenta que, como en los otros casos, las pistas estaban bloqueadas por todo tipo de vehículos terrestres, el Capitán Schumann se la juega y decide hacer pasadas alrededor del aeropuerto mientras el combustible se quema, la idea era que, teniendo poco carburante, tendría que anunciar que estaban en emergencia por falta de combustible y debían abrirle las pistas.

Pasan las horas, el aparato no deja de rondar las pistas como ave sin nido, las autoridades del emirato no ceden, y llega el momento de declarar emergencia por falta de combustible, el Capitán Schumann anuncia que, con obstáculos o sin ellos, tendría que aterrizar, o se estrellaría, correspondía a las autoridades emiratíes decidir qué hacer.

La estratagema resultó, las autoridades ordenan a los operarios de los vehículos terrestres retirarlos de las pistas, en cabina de mandos, los pilotos y Akache miran las maniobras, a las 05:40 aterrizan en Dubái.

Una vez en tierra, se repite la rutina de las exigencias de Akache, pide periódicos, agua, comida y medicamentos, además de que se dispusiera que se aseara el avión, el Capitán Schumann se juega la vida literalmente cuando decide usar una táctica de cuando era militar, logra hacerse de una cajetilla de cigarillos que aún tenía 4 de ellos, 2 los dejó enteros, a los otros 2 les hizo un corte por el medio, así soltó la cajetilla a la basura que se llevarían.

La idea era que los comandos alemanes que habían llegado secretamente a Dubái revisaran esa basura(sabía que lo harían), hallaran la cajetilla y vieran el contenido, esa clave aparentemente inofensiva quería decir que a bordo habían 2 secuestradores varones y 2 mujeres, enterados de esto, los alemanes tratan de ponerse de acuerdo con las fuerzas emiratíes, pero hubo algo, no notaron que allí entre ellos había un infiltrado que escuchó todo eso, el infiltrado se comunica con Akache vía radio y les dijo que habían sido descubiertos, Akache monta en cólera, amenaza con matar a los tripulantes si no les cumplen sus exigencias de combustible, y cuando la dilación era evidente ahora la emprende contra los rehenes, las cosas se estaban saliendo de control, los rehenes deben quedarse todo el resto del día 14 a bordo de su cárcel voladora, escuchando amenazas en contra de su vida.

EL TERCER DÍA

Amanece el 15 de octubre en Dubái, el aparato sigue estacionado, los rehenes están exhaustos, los secuestradores están empezando a perder la paciencia, Akache vuelve a pedir a los emiratíes que reabastezcan a la aeronave, ahora usa de cebo a los rehenes mencionando que si no lo hacen asesinaría a uno cada cierto tiempo, las autoridades ceden y hacen reabastecer al aparato, pero de manera secreta habían llegado a Dubái el Ministro alemán responsable del manejo del secuestro Hans-Jürgen Wischnewski, junto con el Coronel Ulrich Wegener, Comandante del cuerpo de élite GSG9, ambos se ponen de acuerdo con las autoridades emiratíes para permitir las operaciones del cuerpo de asalto alemán y tratar de lograr un rescate con el mínimo de bajas civiles, los emiratíes acceden pero a cambio de permitir que las fuerzas locales también participaran, esto no agradó a los alemanes, habían visto cómo montarían un aparatosísimo operativo de asalto que, indudablemente, acabaría en una masacre, así que no permitieron la acción conjunta entre emiratíes y alemanes, así se pasan el día 15.

Entre tanto, Akache, junto a sus correligionarios, habían visto lo que estaba pasando afuera, y volvieron a exigir combustible para irse de allí, los emiratíes acceden muy a pesar de los alemanes que verían cómo se volverían a escapar.

A mediodía del 16 y con el aparato reabastecido se hace el despegue, para los emiratíes aquello era un problema menos, para los alemanes, un fracaso, ahora tendrían que perseguirlos a donde quiera que fueran.

El aparato enfila a Salalah, en la Sultanía de Omán, se les denegó el aterrizaje, los pilotos deben seguir buscando, vuelven a internarse en la Península Arábiga y a donde quiera que iban se hallaban que los aeropuertos estaban cerrados, entonces vino una opción, el aeropuerto de Adén, en Adén, en la que entonces era la República Popular Democrática de Yemen(hoy República de Yemen tras la reunificación en 1990).

Pero resultó que, al igual que en otros lados, se les estaba negando el permiso para aterrizar, y para reforzar esto habían atravesado en las pistas todo tipo de vehículos terrestres, los pilotos empiezan a dar vueltas llenos de preocupación por el hecho de que sus reservas de combustible empezaban a agotarse, el Capitán Schumann habla con los operadores de la torre y les menciona la situación, pero no ceden.

Las horas pasan, a las 16:00 hora local el combustible llega a punto crítico y las alertas de falata de carburante empiezan a sonar, el Capitán Schumann llama por última vez pidiendo pistas, nuevamente se les niega, advierte entonces Schumann que aterrizaría de todas formas en las laterales de la pista o de lo contrario se estrellarían si agotaban el combustible.

Los pilotos hacen sus verificaciones, Akache los mira llenos de suspicacia pero a la vez de aprensión, saben que si en algún momento algo va a salir horriblemente mal es ahora, se da la orden: ¡Posición, posición!…

Contacto, el aparato toca tierra -literalmente- en un terreno adyacente a la pista bloqueada, el aparato trepida a causa del terreno desigual pero los pilotos resisten y logran detenerlo ante la algarabía de los rehenes, tras detener el aparato los pilotos piden a Akache les permita revisar en qué condiciones quedaron los trenes de aterrizaje, Akache concede pero únicamente quien baja es el Capitán Schumann.

Como el Primer Oficial Vietor se quedó en cabina a cargo de la radio, logró escuchar una orden del gobierno yemení acerca de que no podían quedarse en el país, se tenían que ir, Akache habla con las autoridades y les comunica que para eso necesitaban combustible y que estaban esperando a que el Capitán revisara las condiciones en que quedó el aparato, mientras tanto, abajo, Schumann revisaba a conciencia los posibles daños en trenes de aterrizaje y motores, no quería dejar cabos sueltos, pero por ser meticuloso estaba tardando más de lo que Akache consideró necesario… y sin querer había firmado su sentencia de muerte.

De acuerdo a ciertas fuentes, el Capitán Schumann deliberadamente retrasaba la revisión del aparato buscando hablar con los yemeníes pidiendo se impidiese el despegue de la aeronave, sea como sea, al regresar a la cabina se halló que Akache estaba fuera de sí, gritaba, amenazaba, lo sacó a la sección de pasajeros, y ante el horror de quienes lo veían gritó que iba a celebrar un “juicio revolucionario” en contra de Schumann por haberse pasado del lado del enemigo, lo obligó a arrodillarse, las manos levantadas a la altura de la cabeza, de espaldas a su verdugo, Schumann sintió el frío cañón de una pistola apuntarle a la nuca…

El ruido de un trueno.

Los pasajeros gritaron llenos de espanto, el arma aún humeaba cuando Akache fue a la cabina y ordenó al Primer Oficial Vietor que pidiera combustible, Vietor estaba horrorizado pero hizo la petición, el combustible fue otorgado y el aparato reabastecido, se liberan las pistas para que el aparato pudiera despegar… el sacrificio de Schumann se había consumado.

EL CUARTO DÍA

A las 6 de la mañana del día 17 el aparato había sido reabastecido y despegó de la República Popular Democrática de Yemen, pero en otro giro inesperado, y sin haberse anunciado antes, el aparato aterriza a las 06:22 en el Aeropuerto Internacional de Mogadiscio(hoy Aeropuerto Internacional Aden Adde), en Mogadiscio, Somalia, ya en tierra, Akache le dijo al Primer Oficial Vietor que estaba muy orgulloso de él por haber hecho un servicio sobrehumano, y le dio a entender que a partir de allí Vietor era libre de irse a donde quisiera, ya no lo necesitaría más.

El Primer Oficial Vietor se negó a irse, no iba a dejar solos a los demás tripulantes, a sus pasajeros, ni al cuerpo de su Capitán, se la juega y decide quedarse pasara lo que pasara, escuchando esto, Akache decide que tiene que mandar un mensaje, uno de impacto, abre una puerta delantera y arroja a la pista el cuerpo del asesinado Capitán Schumann, luego habla con las autoridades somalíes advirtiéndoles que avisaran a sus contrapartes de Bonn, la entonces capital de Alemania Federal, que si máximo a las 4 de la tarde de ese día sus correligionarios del grupo Baader-Meinhof que se hallaban encerrados en Alemania Federal deberían estar libres, si llegada esa hora no sucedía nada, empezaría a matar rehenes.

Sólo que la balandronada le quedó grande a Akache, pues resultó que no tenía suficientes balas él ni los otros terroristas para acabar con todos los rehenes, pero se dicide a mojarlos a todos con licor para que, si se decidía por encender un fósforo, ardieran junto con la nave, los pasajeros estaban aterrados, nuevamente el aliento de la Muerte los estaba acariciando de manera siniestra, en tanto en Bonn, las autoridades deciden ganar tiempo y piensan en otra estratagema, les dicen a los terroristas que, efectivamente, los correligionarios serían liberados, pero que su traslado a Mogadiscio les llevaría varios horas.

La treta resultó, los terroristas convienen en que se alargue el tiempo de espera fatal para el intercambio entre terroristas y pasajeros hasta las 02:30 del día 18, o sea, a la madrugada del día siguiente, lo que ellos no sabían es que los alemanes trerían a un equipo de rescate, el Canciller alemán Helmut Schmidt se puso al habla con el Presidente somalí Siad Barre, para que se permitiera un operativo de rescate con fuerzas alemanas únicamente, de hecho, al amanecer del día 17 había despegado esa fuerza de ataque desde Colonia en un Boeing 707 especial, la idea era que aterrizaran en la vecina Djibouti en lo que Schmidt negociaba con los somalíes, pero mientras volaban sobre espacio aéreo etíope les llegó a los comandos la confirmación de que todo iba bien y que estaban autorizados a hacer operaciones en Mogadiscio, así que a las 20:00 hora local y con las luces apagadas para no ser detectados los comandos alemanes hacen llegada a Mogadiscio.

Era el Comando GSG9, 30 elementos altamente entrenados, al mando del Comandante Mayor Klaus Blatte, quien junto con otro Comandante del GSG9 que llegó antes a Mogadiscio, Ulrich Wegener, se dedicarían a planear cómo se haría el ataque, tras los preparativos se decide que el ataque al aparato se daría a las 02:00 de la madrugada, justo cuando los terroristas menos lo esperarían.

Se acercarían desde atrás, el punto por donde no los esperarían, se dividirían en 6 equipos usando sendas escaleras de aluminio, mientras engañaban a los terroristas con un falso informe de que los otros terroristas encarcelados ya estaban en camino, en tanto los somalíes harían lo suyo para provocar una distracción y permitir a los comandos alemanes operar.

SE INICIA EL RECATE

Justo a las 02:00 de la madrugada del día 18, desde la torre de control de Mogadiscio, se le comunica a Akache que el aparato donde vendrían los terroristas “liberados” estaba en ese momento despegando, de El Cairo, Egipto, rumbo a su encuentro, esto desde luego era un engaño, no había tal avión ni terroristas liberados.

A unos 70 m por delante del aparato secuestrado, un grupo de soldados somalíes inician un incendio, éste es visto desde cabina de mandos poniendo alterado a Akache y 2 de los otros 3 terroristas, quienes se refugian en la cabina de mandos junto al Primer Oficial Vietor, los pasajeros se quedaron sólo con uno de sus vigilantes, a las 02:07, deslizándose como serpientes en las dunas, los comandos toman posiciones en sus respectivas puertas, en una de ellas, la delantera, estaba Wegener encabezando el equipo a su mando, en las de la parte media se abrieron paso el Sargento Mayor Dieter Fox y el Sargento Joachim Huemmer, gritaron en alemán una advertencia: ¡Somos el equipo de rescate, abajo todo el mundo!, y abrieron fuego con sus metralletas con silenciador.

Wabil Harb y Hind Alameh no pudieron hacer nada ante la avasalladora fuerza que se les echó encima y murieron por las certeras ráfagas de metralla alemana. Akache quedó gravemente herido al igual que Suhaila Sayeh, enla refriega salieron heridos 3 pasajeros y un miembro de la tripulación, todos los rehenes salieron vivos, aquello era todo un alarde de limpieza y exactitud militar.

Akache es llevado a un hospital pero muere a causa de sus heridas, la única superviviente de los terroristas era Suhaila Sayeh, por radio los comandos lanzaron un aviso en clave: Frühlingszeit, Frühlingszeit”(Primavera, primavera), en Bonn se recibió este mensaje jubiloso y casi de inmediato se recibe este otro mensaje muy escueto: Cuatro oponentes caídos, rehenes libres, cuatro rehenes heridos levemente, un comando herido levemente.

La hora, 02:12 tiempo local, el operativo duró exactamente 5 minutos.

REACCIONES

Esa misma tarde del día 18 los rehenes rescatados junto a los comandos estaban descendiendo de otro avión de Lufthansa traído ex profeso para el rescate, llegaron al aeropuerto de Bonn-Colonia y a todos se les dio bienvenida de héroes.

El Canciller alemán Helmut Schmidt declaró a raíz de este rescate que jamás habría de negociar con ningún terrorista, y es que, años antes, tuvieron que negociar tras el secuestro del vuelo 649 en febrero de 1972, y posteriormente, el secuestro del vuelo 615 en octubre de ese año, en ambas ocasiones el gobierno alemán fue sangrado y se debieron pagar rescates, a partir de lo ocurrido con el vuelo 181 se dio un mensaje fuerte y claro al terrorismo: nunca más.

Al Primer Oficial Júrgen Vietor se le concedió la medalla Cruz al Mérito de Alemania Federal en Grado de Primera Clase, distinción que devolvería a manera de protesta en 2008 al enterarse que se había liberdo a un terrorista llamado Christian Klar que había participado en el secuestro y asesinato de Martin Schleyer en 1977(no tenía relación con el secuestro aéreo).

Para una de las aeromozas de ese vuelo, Gabriele Dillmann, la vida fue buena, se le condecoró por su ejemplar comportamiento en favor de los rehenes durante la crisis, se le llegaría a conocer como El Ángel de Mogadiscio, hoy vive felizmente casada.

EN LA ACTUALIDAD

Tras ser rescatado de Mogadiscio, el aparato es llevado de vuelta a Alemania para ser revisado, se le hacen las adecuaciones pertinentes a causa del tiroteo al que estuvo sometido y regresó a servicio activo para Lufthansa durante varios años más, en 1985 es vendido a una aerolínea brasileña, la TAF Linhas Aéreas(hoy desaparecida) ahora bajo la matrícula PT-MTB, en 2008 la aeronave es dada de baja de manera definitiva a causa de los años de servicio y a que resultaba cada vez más difícil darle mantenimiento, hoy en día se halla en completo abandono en un desguazadero carioca.

El nombre de Landshut no fue deshechado, hoy en día lo usa otro aparato de Lufthansa, es un Airbus A330-343X, poderoso bimotor para vuelos transoceánicos, su matrícula es la D-AIKE.

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